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CURSO DE IMAGEN PERSONAL:
1º PARTE
La imagen personal un activo muy importante a cuidar
por Lola García
Desde
España, para los lectores de Capacitarse, nos escribe
Lola Garcia, Licenciada en Protocolo y Relaciones
Institucionales, y en Marketing y Direcci ón
Comercial.
Nos acompañará con su valioso aporte en todas las ediciones
del 2006. Ofreciéndonos un artículo por edición
que van desde una análisis profundo de nuestra imagen personal,
a como utilizar el celular y los email, y temas de venta y comercialización
introduciéndonos al mundo de los negocios con una orientación
clara y eficaz
En esta ocasión, como sabemos que lo que escribe Lola Garcia es realmente
bueno, te dejamos dos artículos al precio de uno para que empieces a
coleccionar!!!
Las empresas invierten para mejorar su identidad
corporativa o deberían
hacerlo. Cuidar todos los detalles en sus relaciones con sus clientes,
proveedores, colaboradores, etc., se hace fundamental, pero algo que
no debemos olvidar, es que para transmitir la imagen que los demás
ven de la empresa, lo hacen las personas que
la forman, que se convierten en sus embajadores
y son los responsables de transmitir la credibilidad
de los productos o servicios que ofrecen.
Desarrollar un estilo corpo-rativo
propio y único,
es esencial para obtener una ventaja diferencial, que permita grabar
en la mente de los clientes la excelencia de la compañía
y favorecer su fidelización. Marcar diferencias para ofrecer
un mejor servicio y un mejor trato, permitirá poner barreras
a los competidores, pero ¿las personas que colaboran en las
empresas se sienten participes de la imagen a transmitir? ¿se
les prepara para difundir los valores de la empresa? ¿se les
forma para cuidar su imagen personal? ¿qué entendemos
por imagen personal?.
Cuando oímos o hablamos
de imagen, casi siempre, nuestra mente se va
hacia hombres y mujeres espectaculares, con mu-cho
glamour, con unas medidas perfectas, cuerpos
esbeltos y con un gran atractivo.
Pero entonces ¿si la madre naturaleza no nos
ha concedido un cuerpo magnífico, nuestra imagen personal puede
verse afectada?.
Estoy segura de que NO. Las personas
somos algo más
que un aspecto físico, estamos dotadas de una mente maravillosa
y de unos valores, que hacen que seamos lo que
realmente somos.
Un aspecto físico impecable con una mente
vacía, sin personalidad, no sirve. Al contrario, una mente
prodigiosa con una apariencia descuida o sucia,
tampoco.
El cuerpo es un elemento magnífico de comunicación,
y es la tarjeta de presentación de una persona, que debe ir
acompañado del control del lenguaje verbal y no verbal.
Por tanto, cuando hablamos de imagen personal,
no nos referimos solamente al atuendo que se
lleve, sino que es algo más amplio, que abarca también:
los rasgos físicos, posturas y movimientos al sentarse, al caminar,
al saludar, el tono de la voz, la mirada, la risa y la sonrisa, la higiene,
la cortesía, la educación, etcétera. Podemos decir que
es un estilo de vida, la forma de ser y actuar, y en consecuencia, cada persona
tiene la suya propia.
La imagen personal es im-portante cuidarla ya que es lo primero que los demás
ven de nosotros. Cuando una persona se presenta ante otras, antes de pronunciar
una palabra, ya está transmitiendo datos e ideas aún sin quererlo.
Aunque no seamos conscientes, todos proyectamos nuestra personalidad a través
de la imagen que ofrecemos al exterior.
Suele decirse, que el periodo más crítico cuando nos encontramos
por primera vez con una persona son los primeros cinco minutos. Las impresiones
que se forman durante este tiempo persistirán y se reforzarán,
en función del comportamiento posterior del individuo. Todos hemos oído
hablar de que la primera impresión es la que cuenta, y si ésta
es positiva, hay mucho terreno ganado; en cambio, si ocurre al contrario, se
tarda el doble de tiempo para intentar cambiar la opinión de nuestro
interlocutor. Es importante que recordemos que no existe una segunda oportunidad
para causar una primera impresión.
Ahora piensa, aceptamos que un individuo cuya apariencia nos resulta sospechosa
o desa-gradable, haya cometido un hecho delictivo, mientras que, si la misma
acción se imputa a alguien a quien consideramos un ejemplo de rectitud
y nobleza, nos costará admitir su culpabilidad, hasta que nos presenten
pruebas contundentes y palpables de ello. Otro ejemplo, vamos caminando por
una calle poco transitada y de pronto, vemos a una persona que se dirige
hacia nosotros, su aspecto es sucio, despeinado y mal vestido, automáticamente
nos apresuramos para cambiar de acera rápidamente, mientras que si
la persona que se nos acerca va bien vestida y aseada no nos preocupa. A
lo mejor nos equivocamos, pero su aspecto exterior nos ha hecho reaccionar.
Esto se debe, a que asociamos la imagen de cada persona, con ciertos juicios
y valores predefinidos, de modo que nuestro inconsciente crea una especie de
filtro, que nos hace receptivos a los datos que coinciden con esa imagen, y
refractarios frente a los que no responden a tal esquema.
Lola
García: Curso de Imgen Personal: 1º
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